Posiblemente el lomito es una de las piezas más jugosas y apreciadas del cerdo ibérico. Ubicado en su zona lumbar, su carne entreverada y su aliño a base de productos naturales de primera marca, le proporcionan un sabor intenso y jugoso que provoca una sutil sensación en el paladar. En un proceso de adobo y posterior embuchado completamente artesanal, su proceso de curado se alarga un mínimo de 4 meses.